
Escribir un libro puede parecer un desafío que solo personas intelectuales y con doctorado logran. Pero es así, cualquier persona puede escribir un libro si tiene algo que contar.
Esto se consigue separando el proyecto en etapas (partir el pan, decimos en Chile). Así, deja de dar miedo la gran tarea y empiezas a disfrutar hoy lo que haces.

¿Todavía no escribes tu libro? Te aseguramos que no es por falta de ideas, ni de talento.
Lo más probable es que estés cometiendo uno de estos cinco errores.
Te regalamos un ebook con los 5 errores que frenan a todo escritor y cómo superarlos.
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Una historia que te ronda desde hace tiempo, un mensaje que sabes que puede ayudar o conmover a otras personas.
Quizás ya empezaste a escribir, pero el archivo duerme olvidado entre tus documentos.
O sigues esperando el momento ideal para sentarte a escribirlo como se merece.

Lo sé, escribir un libro es más que sentarte a escribir. Es enfrentarse al miedo de no estar a la altura, al caos de las ideas sueltas, a la falta de tiempo.
A esa vocecita que repite que tal vez no eres escritor o escritora de verdad.
Por eso, muchos proyectos hermosos quedan en el aire. O peor, se quedan a medio camino.
Vengo a decirte que no tiene que ser así.
Escribir y dejar listo para publicar un libro en seis meses es posible, incluso si hoy no sabes cómo empezar o si llevas un tiempo dando vueltas sin avanzar.
En el programa Serendipia acompañamos a escritoras y escritores a escribir su libro completo y dejarlo listo para enviar a editoriales o autopublicar.
Y ahora queremos compartirlo contigo, paso a paso, para que tú también lo logres.
Primero, identifica tu historia.
En esta etapa vas a elegir la historia que quieres contar (de las cien ideas que se te ocurren en la ducha, lavando los platos o mientras caminas).
Después, encuentra TU originalidad.
La idea de tu libro no tiene que ser original. De hecho, no existe la originalidad, todo está dicho. Dime un tema y te daré un libro que ya fue escrito al respecto. Tampoco existe es otra persona como tú. Que piense como tú, que escriba como tú. Eres original y diferente.
A continuación, descubre tus pasiones.
Muchas personas tienen miedo de quedarse sin ideas. Lo importante no es tener todo claro, sino dar el primer paso y desde ahí seguir avanzando. Un ejercicio que hacemos en el Programa Serendipia es una lista de todo lo que quisiéramos escribir algún día; por lo general, los temas se relacionan entre sí y te das cuenta de que tienes una o dos pasiones. Esas pasiones te sostienen, no permiten que te rindas a mitad de camino.
Por último, planifica tu libro.
Una vez que decides sobre qué escribir, planificas los puntos principales del libro. Hay escritores de mapa y de brújula. Esto quiere decir que antes de escribir, tu libro puede estar planificado en mayor o menor medida. Agatha Christie sabía cómo terminaban sus libros antes de escribir la primera línea. En cambio, Cortázar escribió Rayuela de un tirón y luego pasó meses editándola.
Organizar tu tiempo también es importante.
Todas las personas tenemos las mismas 24 horas, pero pareciera que unas hacen más que otras. ¿Por qué? Porque se organizan. La escritura se trata más de constancia que de talento, más de escribir y escribir que de teorizar. Stephen King trabaja ocho horas diarias en su literatura: cuatro para leer, cuatro para escribir. Kafka, en cambio, tenía un trabajo fijo y escribía en su tiempo libre. No necesitas dejar tu vida de lado, sino recordar cada día lo importante que es para ti escribir este libro y darle prioridad de la manera en que a ti te acomoda.

No esperes tener todo resuelto para comenzar a escribir. Escribiendo tomarás decisiones.
1. Libera tu creatividad
Deja de esperar la inspiración perfecta. Es el momento de escribir sin filtro, sin vergüenza, sin miedo a equivocarte (más bien, sabiendo que vas a equivocarte).
Al escribir, activas ambas partes del cerebro; una avalancha de imágenes y palabras le hace cosquillas a tus dedos. Es ese instante mágico en que la inspiración te encuentra trabajando, como decía Picasso. O cuando las hadas te susurran ideas que quieren materializarse, como dice Elizabeth Gilbert.
2. Deja a un lado la racionalidad
No importan las comas, los puntos, la repetición de palabras, los lugares comunes o si las frases tienen ritmo. Aquí no hay espacio para tu yo editor, para eso habrá tiempo más adelante (mucho más adelante).
No pienses, solo vuelca en la página la historia que te habita.
3. Establece metas realistas
Algunas personas se ponen metas diarias o semanales: escribir durante veinte minutos, llegar a mil palabras, terminar un capítulo. Haz lo que te funcione, no hay una fórmula única. Puedes escribir fichas de personajes, el principio y el final, el capítulo del medio.
A veces, un personaje te despierta para contarte algo importante. Te recomendamos tener papel y lápiz bajo la almohada o las notas del celular en un atajo para abrirlas rápido.
Equivócate, repite, escribe, escribe. Todo se puede mejorar después. Lo que no se puede mejorar es lo que no está escrito.

Analiza con lupa.
Aquí es donde el doctor Jekyll despierta para analizar con lupa lo que el señor Hyde escribió sin filtro. Vas a leer el manuscrito de principio a fin (no te agobies, lo vas a leer muchas veces más), ojalá en voz alta, marcando todo aquello que no suena tan bien, que podría decirse mejor, que parece sacado de montones de otros libros (el famoso lugar común).
Encuentra tu voz única.
Stephen King dice que casi siempre la mejor palabra es la primera que se te ocurrió. Quizás tiene razón. Pero en español, y en los distintos países que lo hablamos, el lenguaje ha mutado de formas preciosas y siempre se puede encontrar una nueva forma de decir lo que se ha dicho de la misma manera tantas veces.
Muestra tu verdad.
Eso es lo que se busca en esta etapa: mostrar quién eres, cuál es tu verdad.
Contar la historia como solo tú puedes hacerlo.
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Transforma tu manuscrito.
Esta etapa no es para destrozar lo que escribiste, es para descubrir lo que ya está ahí, escondido. Tu historia ya está escrita, pero el libro no está listo.
Arma tu morgue creativa
Austin Kleon recomienda tener una morgue creativa: una carpeta donde guardas todo aquello que no tuvo espacio en este libro y que podría encontrar su hogar en otro*.
*Los textos que guardé en mi morgue por un año y medio se convirtieron en mi primer manuscrito
Corta lo que no suma.
No te enamores de los personajes, de las palabras ni de las escenas. Tienes que imaginar una gran tijera y empezar a cortar todo lo que no suma. Puede sonar contradictorio, pero la verdad es que mientras menos palabras uses, mejor.
Saca brillo a los pilares.
Imagina que el manuscrito lo escribió alguien que no te cae muy bien, un compañero con el que estás obligado a trabajar.
Si estás editando es porque has llegado muy lejos. Y cuando termines este libro, créeme: vas a querer escribir otro.

En la actualidad, hay tres formas de hacer que tu libro llegue al mundo.
1. Editoriales tradicionales
Esta es la opción mejor valorada a nivel social en el mundo literario. La recomendamos para escritores/as que buscan respaldo profesional, desean que su libro tenga posibilidades de distribución en librerías y no quieren asumir los costos de publicación. Es difícil acceder a estas editoriales, pero cada vez hay más independientes que están dispuestas a apostar por nuevas voces.
Ventajas:
No hay que pagar por publicar.
Se trabaja con un equipo profesional (editores, correctores, diseñadores).
Posibilidad de distribución y prestigio.
Menor carga administrativa para el autor/a.
Desventajas:
Mucha competencia y filtros editoriales exigentes.
Poca o nula ganancia económica inmediata.
Menor control creativo y de derechos (aunque esto varía según contrato).
2. Editoriales de coedición
Es el modelo que menos recomendamos. Muchas veces se presentan como si fueran una editorial tradicional, cuando en realidad el/la autor/a está pagando parte o la totalidad del proceso. No es que estemos totalmente en contra, pero creemos que hay que ir con los ojos bien abiertos.
Ventajas:
Puede facilitar la publicación a quienes no logran entrar en una editorial tradicional.
A veces ofrecen servicios editoriales medianamente profesionales.
Puede incluir distribución básica.
Desventajas:
Se paga por publicar (a veces mucho).
No siempre el servicio está a la altura de lo que prometen.
Puede haber poca transparencia en los contratos.
En ocasiones, se hace pasar por una editorial tradicional, lo cual puede confundir a autoras/es noveles.
3. Autopublicación
Es una opción válida y poderosa, sobre todo para autores/as que quieren tener control total de su libro, ya sea por estrategia, deseo creativo o falta de acceso a otras vías.
Ventajas:
Control absoluto del proceso: texto, diseño, precio, marketing, etc.
Mayor ganancia por libro vendido (aunque depende de cuánto se venda y cuánto se haya invertido).
Libertad creativa total.
Puede ser una vía rápida para publicar.
Desventajas:
El proceso completo recae en el/la autor/a (o en el equipo que contrate).
Es fácil cometer errores si no se cuenta con asesoría.
Requiere tiempo, energía e inversión económica.
Mayor dificultad para acceder a librerías o medios tradicionales.
No hay una sola vía correcta. Cada escritora o escritor debe elegir la que se alinee mejor con su proyecto, sus recursos y sus objetivos personales.


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